Minimización de los impactos sobre el medio ambiente

, Secretaría de la CCRVMA

Imagen: Christopher Jones/Susanne Lockhart

Minimización de los impactos sobre el medio ambiente

Si bien en artículos anteriores dimos cuenta de las medidas que tomó la CCRVMA para enfrentar desafíos concretos derivados de las actividades de pesca, durante los últimos 40 años la organización también ha tomado medidas precautorias para proteger el medio ambiente de un amplio espectro de impactos, tanto reales como potenciales.

Por ejemplo, en 1990 la CCRVMA adoptó la Resolución 7/IX, que aprobaba los objetivos de la Resolución 44/225 de la Asamblea de las Naciones Unidas y determinaba que en el Área de la Convención no se aceptaría la expansión de las pesquerías pelágicas con redes de enmalle a gran escala. Esta era una medida precautoria dado que, en aquel momento, no había pesquerías de ese tipo en las aguas de la CCRVMA. Si bien esto parece agua pasada y olvidada, en aquel momento fue una señal importante de que la Comisión adoptaría una postura proactiva para la protección del medio ambiente antártico. Otros ejemplos de esto incluyen una resolución que alentaba a la adopción temprana del Convenio Internacional para el Control y la Gestión del Agua de Lastre y los Sedimentos de los Buques, que la CCRVMA adoptó 10 años antes de su entrada en vigor, o bien la prohibición de la CCRVMA, en 2010, del uso de redes de enmalle de profundidad como método de pesca.

Desde 2006, los arrastres de fondo también están prohibidos en todas las áreas de alta mar dentro del Área de la Convención y, actualmente, las únicas pesquerías de alta mar de la CCRVMA son las de arrastres pelágicos dirigidas al kril y las de palangres de fondo dirigidas a la austromerluza. La pesca de fondo en las pesquerías exploratorias de austromerluza (Dissostichus spp.) está prohibida en aguas de menos de 550 m de profundidad alrededor de todo el continente antártico, para proteger el medio bentónico de la plataforma continental.

En 2006, la CCRVMA adoptó una medida de conservación exhaustiva para la protección del medio ambiente durante la pesca. Esta medida general de protección medioambiental incorpora los requisitos exigidos por MARPOL y prohíbe a los barcos el vertido de plásticos o hidrocarburos, así como la utilización de cintas plásticas de embalaje que, si se pierden, pueden provocar enredos de aves marinas y de pinnípedos. En reconocimiento de la protección especial que el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente exige para las áreas al sur de los 60° S, la medida prohíbe en esa región el vertido de basura, de restos de comida a menos que estén triturados muy finos, de aves de corral y de restos de peces resultado del procesamiento de la captura. Esto significa que los barcos que pescan al sur de los 60° S deben, normalmente, retener todos esos materiales a bordo hasta que abandonan la región.

En 2007, la CCRVMA implementó una medida exhaustiva para la protección de los ecosistemas marinos vulnerables (EMV), en reconocimiento de la Resolución 61/105 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2006 sobre este tema. Los EMV incluyen rasgos como los montes submarinos, los respiraderos hidrotermales y los hábitats de corales de aguas frías y esponjas. La medida se aplica a todas las áreas de alta mar del Área de la Convención y exige una evaluación del impacto de las actividades humanas sobre los EMV y el desarrollo de medidas para reducir esos impactos.

Ecosistemas marinos vulnerables protegidos por la CCRVMA alrededor de la península Antártica.
Imagen: Christopher Jones/Susanne Lockhart, EE. UU.

La CCRVMA ha determinado que los anzuelos de los palangres pueden desprender fauna de los EMV, como esponjas y corales, de manera que es posible detectar cuándo se captura un gran número de esos animales. La CCRVMA ha establecido medidas de protección específicas alrededor de esas áreas, cerrándolas de hecho a la pesca hasta que se complete una evaluación formal de su estado. A la fecha, se han identificado y protegido 82 de esas “Zonas de Riesgo de EMV”, la mayor parte de las cuales en el mar de Ross —consecuencia del nivel de esfuerzo pesquero en esa región— y la investigación científica ha llevado al descubrimiento de otros 53 EMV importantes, que también reciben protección.

Ubicación de los EMV (ecosistemas marinos vulnerables) y de las Zonas de Riesgo de EMV.
Fuente: Registro de EMV de la CCRVMA

La CCRVMA empezó a considerar el cambio climático dentro de su labor a mediados de la década del 2000 y, posteriormente, incorporó el tema como punto habitual de la agenda de sus reuniones. Al igual que en otras áreas del mundo, los efectos del cambio climático no se reparten de manera uniforme en toda la región antártica. La CCRVMA estudia esos cambios regularmente, así como sus probables impactos sobre el ecosistema, para comprender cómo podrían afectar a la ordenación del ecosistema. Las investigaciones más relevantes incluyen, por ejemplo, prospecciones de la distribución y la abundancia del kril realizadas recientemente por varios Miembros en los sectores del Atlántico sur y el Índico sur, y las actividades de investigación sobre depredadores realizadas en el marco del Programa de Seguimiento del Ecosistema de la CCRVMA (CEMP) (v. artículos 2 y 3 de esta serie).

En algunas áreas, los glaciares están en retroceso, en un proceso que expone áreas marinas hasta ese momento cubiertas por el hielo y de las que se tiene un conocimiento muy limitado. La CCRVMA ha otorgado protección temporal a dos de esas áreas para permitir el desarrollo de actividades científicas. Una de ellas es el glaciar de la isla Pine, en el extremo sur de la península Antártica, que ha sufrido una reducción significativa de su superficie desde 2015 y que, actualmente, es el mayor factor que contribuye a la rápida reducción del manto de hielo de la Antártida occidental. La otra es el área expuesta por el quiebre del iceberg más grande jamás registrado, que se desprendió de la barrera de hielo Larsen C, en el mar de Weddell.

Quiebre en la barrera de hielo Larsen C. Imagen: Rosey Grant, British Antarctic Survey, Reino Unido.

Además del CEMP, en 1989, la CCRVMA estableció un programa para hacer el seguimiento de los desechos marinos y, en particular, de los desechos producto de la pesca. Los Miembros presentan información cada año utilizando un conjunto de formularios estándar e instrucciones para presentar datos sobre los desechos marinos encontrados en prospecciones en las playas y en las colonias de aves, sobre enredos de mamíferos marinos, y sobre animales (aves y mamíferos marinos) contaminados por hidrocarburos. La base de datos sobre los desechos marinos de la CCRVMA contiene la información recogida en 15 sitios, ubicados en su mayoría en la Península Antártica y en los archipiélagos subantárticos.